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Nostalgia Carrizalillo

  • Aguilar Saucillo
  • 2 ago
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 11 sept


Coraima Mena


Se ensaya la vida, Ulises,

un esfuerzo contra una

fuerza, la del retorno,

la lucha del arrastre

y del desastre.

Hablo de la fuerza que ancla o desancla

a dos cuerpos que se unen.

Ser muelle

entre el puerto de mi último pulmón gelatinoso

y el puerto del tuyo, branquial, que todavía dilata.

 Todo lo que al besar a un cuerpo erige,

la sed propia de los ahogados.

Aunque abandone mi existencia al sobrevuelo de la gaviota,

el azul seguirá su hemorragia

y los turistas escribirán

  en la arena las promesas que se escriben.

 Cuando del suelo alargues la sombra del caracol

queriendo escuchar su canción de cuna,

él no te hablará.

Hallarás la voz mímica de mí en mi gemido mudo,

será tu condena la locura del silencio

aquello que encuentres en la burla de las conchas.

El mar entra por mi boca.

Profundamente desbordado, es

quedarse sin bordes, es

bordar el día y desbordar la noche es,

saltar por la borda.

Decimos muerte para evitar decir que todo lo vivo

se ahogará.

En todo cuerpo sucede la asfixia.

 Entonces hay dos tipos de personas en el mundo,

las que en tierra mueren

y las que mueren nunca,

  pues lo hacen atlánticamente.

 Sin arraigo en lo inmenso,

Itacáticos,

lo eterno los toca.

  Posan el infinito bajo sus pies,

son los únicos que regresan,

siempre son otros

los que regresan,

se sostienen en los márgenes

de esta hoja,

el universo sumergiéndose en lo suyo,

desterrados,

inventaron un limbo propio,

juegan a evadirse

del fuego

y de la nube.

De todas,

 la nostalgia mayor es del retorno oceánico,

tanta sal amniótica conocida,

naufragio líquido prenatal,

  no podría sino arrastrarnos a su pasión,

 convencernos de nuestros brazos en posición de cruz suspendida,

pues en agua nacemos

y al agua regresamos.

Te lo digo ahora, Ulises, querido,

el cielo sólo alcanza para los ahogados,

son quienes ponen el hambre en la boca del recién nacido,

conocen la urgencia anémica de volverse aves,

alzan los brazos decapitados,

como pidiendo pecho a Dios.

Ulises, herido,

Ulises, cuya herida

no puede ser otra,

sino de tierra.

Todo inicia donde debe acabar:

mi labio besando a mi labio

para que al amanecer

aparezca a flote

la última palabra de auxilio,

llamándote,

llamándote.




Coraima Mena (Culiacán, 1999) es una socióloga por la UNAM, artista visual, y escritora. Formó parte del Festival Internacional de Escritoras "Primavera Bonita", 2024. Ha sido becaria de los programas FONCA (2019-2020) y PECDA (2020-2021). Su obra ha sido publicada en la antología "Novísimas. República de poetas mexicanas", Punto en línea, Círculo de Poesía y Página Salmón.


 
 
 

1 comentario


Invitado
06 ago

Bajo sus pies no hay más que olas que huyen, olas que se abren, que desaparecen. Estas olas, rotas y rasgadas por el viento, lo rodean sin piedad. Parece que el agua se ha convertido en odio. Pero lucha todavía

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Jeff

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